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PRESENTACION ANTE EL COMITE ESPECIAL DE DESCOLONIZACION POR EL HONORABLE PHYL RENDELL MBE, MIEMBRO DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LAS ISLAS FALKLAND – 25 DE JUNIO 2015

Gracias por la oportunidad de dirigirme a esta reunión aquí en Nueva York y de poder, como lo solicitó el secretario general, hacer un balance del progreso logrado en las Islas Falkland.

Como miembro de la Asamblea Legislativa del Gobierno de las Islas Falkland, representé recientemente a nuestro Gobierno en el seminario pre C24 en Nicaragua en mayo de este año.

 

Cuando las Islas Falkland fueron colonizadas por primera vez desde mediados de la década de 1750 en adelante, eran, en efecto, una colonia, al igual que los países vecinos de Chile, Uruguay y Argentina fueron poblados por colonos de Europa y otras partes del mundo.

Al igual que lo han hecho Chile, Uruguay y Argentina, hemos  recogido un camino de desarrollo político. No hemos obtenido la independencia como lo han hecho esos países, por muchas buenas razones, entre estas nuestra pequeña población de 2500 residentes permanentes y el área geográfica relativamente pequeña, pero en forma particular debido a la amenaza que vivimos en forma diaria por parte de nuestro vecino, Argentina, país que no oculta su deseo de controlar nuestro territorio en contra de nuestros deseos.

 

En cambio, hemos elegido el estatus internacionalmente reconocido de territorio británico de ultramar:   una relación autónoma y moderna con el Reino Unido. Tenemos nuestro propio sistema de gobierno y leyes locales. Esto es muy diferente de la definición de colonia.

Cuando vivía mi niñez en las Falkland en las décadas de 1950 y 1960, la etiqueta de “colonia” se podría claramente haber usado para algunos aspectos del estatus de las islas. Por ejemplo, algunos miembros del grupo diseñador de políticas; el consejo ejecutivo, eran designados por el gobernador de la época, en vez de a través de un sistema electoral. En los últimos 30 años, todos los miembros votantes del consejo ejecutivo han sido elegidos desde los miembros democráticamente elegidos de la asamblea legislativa de las Islas Falkland.

 

El cambio político y la evolución de nuestra constitución han recibido mayor impulso firme después de la invasión a nuestro territorio por parte de los argentinos en 1982. Cabe destacar aquí que nosotros fuimos invadidos por una potencia extranjera; Argentina, en 1982,  y después de esto hubo una guerra encarnizada y sangrienta y en la que se perdieron muchas vidas en ambos bandos. No se puede hacer retroceder el tiempo y esta agresión argentina cambió todo. Argentina habla de retomar las conversaciones sobre soberanía como si nada hubiera pasado en 1982. Los isleños perdieron su libertad por 74 días hasta que fueron liberados por las tropas británicas. Algunos de mis electores fueron retenidos en condiciones degradantes en un salón en un asentamiento llamado Goose Green (pradera del ganso) mientras que otros isleños fueron retenidos en contra de su voluntad en otras partes de las islas. Los isleños no se podrán olvidar de lo que tuvieron que experimentar y tampoco lo podrán hacer sus hijos y nietos. El poder administrador, el Reino Unido, respeta nuestro derecho a la libre determinación, y ha declarado que no discutirá nuestra soberanía con nadie en contra de nuestros deseos.

 

Desde 1982 se han diseñado dos nuevas constituciones: una en 1997 y la más reciente promulgada a principios del 2009, las que nos han llevado por el camino de la autonomía política. Estamos muy orgullosos de nuestra constitución actual la que, fiel a la Carta de las Naciones Unidas, establece los derechos y libertades fundamentales del individuo y el derecho a la libre determinación además del derecho a explotar en forma responsable nuestros propios recursos naturales.

 

Por lo tanto, señor presidente, con la reforma constitucional de las Islas Falkland se han eliminado todos los aspectos del llamado estatus colonial.

 

Como miembro de la asamblea legislativa, soy una de ocho miembros que aprueba leyes que son continuamente actualizadas para asegurarse de que nuestra legislación satisfaga las necesidades de nuestra población y cumpla con la reglamentación internacional. Como ejemplos puedo mencionar el aprobar leyes actualizadas en el último año sobre justicia criminal y protección al niño. Por lo tanto, tenemos un sistema legal que es apropiado para nuestra comunidad en el Atlántico Sur y no nos apoyamos en la legislación del Reino Unido escrita para una sociedad diferente. Este es un compromiso costoso para una comunidad pequeña de isleños pero lo aceptamos por completo.

 

Pasando a la economía: desde la invasión argentina en 1982 la economía de las Islas Falkland ha crecido año a año de un presupuesto gubernamental de gastos de aproximadamente £5 millones por año a comienzos de los años ochenta a £60 millones en el próximo año fiscal además de £20 millones para ser gastados en infraestructura y proyectos de desarrollo. Las cifras del producto interno bruto de las islas son aproximadamente 150 millones de libras. Esto es a pesar de las restricciones argentinas y la interferencia en nuestros negocios y comercio, lo que este comité debería condenar, ya que su única responsabilidad es para con las personas de los territorios no autónomos.

 

La industria pesquera de las Islas Falkland, establecida en 1986, entrega licencias mayoritariamente a compañías con dueños y registros locales que cuentan con socios de inversión conjunta, y los impuestos de las ganancias permanecen en las islas. La industria contribuye entre £17 a £21 millones al año al gobierno de las islas, los que se utilizan para entregar servicios esenciales para los residentes. Es en la actualidad el contribuyente más grande a nuestra economía.

 

Esto es a pesar de que el Gobierno de Argentina hizo ilegal para las compañías españolas que trabajan en Argentina que trabajen en la industria pesquera de las Falkland en sociedad con nuestras compañías, y de que el gobierno haya también puesto presión a la flota china de poteros para que no pesque en nuestras aguas.

Además, Argentina ya no comparte información científica ni discute en conjunto el manejo de las existencias de peces de las dos zonas con el gobierno de nuestras Islas Falkland. El manejo sustentable de las existencias de peces en el Atlántico Suroeste es de importancia internacional y el hecho de que no haya cooperación sobre la industria pesquera compartida  va en perjuicio tanto de nosotros como de Argentina. Solamente se benefician aquellos que explotan la altamar sin regulación.

El turismo se ha convertido en una industria importante en las islas en las últimas décadas, y no es extraño que lleguen 50 000 pasajeros de cruceros durante el verano. El turismo en tierra es una fuente importante de ingresos para aquellos que viven en partes remotas de las islas. Se calcula que las entradas del turismo a la economía son de aproximadamente £8 millones al año.

 

El turismo podría crecer aún más si los vuelos fletados desde Chile no estuvieran prohibidos por el régimen argentino. Solo está permitido un vuelo semanal desde Punta Arenas el que trae productos frescos y pasajeros cuando existe una demanda para mucha más carga y personas que sean transportadas en esta ruta, especialmente en los meses de verano. Esto es negarle a una pequeña comunidad el acceso a bienes y servicios necesarios. Además, Argentina ha hecho la vista gorda con respecto a actos violentos en puertos argentinos en contra de cruceros internacionales que también visitan las islas.

 

En la actualidad la ganadería en las islas  es irreconocible en comparación a lo que era hace 30 años. Ha habido una revolución agraria con respeto a la tenencia de la tierra, en la que la tenencia local de la tierra ha sido implementada en forma enérgica. Los vestigios del colonialismo fueron eliminados durante las décadas de 1980 y 1990 cuando los terratenientes ausentes vendieron sus tierras y fueron divididas en granjas de tamaño razonable y fueron compradas por isleños. En la actualidad, existen cerca de ochenta negocios de granjas separados en comparación a treinta hace tres décadas. La tierra ahora pasa a las manos de la siguiente generación de isleños a través de la herencia o la venta.

 

En su presentación en la reunión en Managua, la delegación argentina se refirió a la Falkland Islands Company como la que controlaba la riqueza de las islas desde el Reino Unido. Sin duda alguna, eso no es así en la actualidad. La tierra que poseía esta compañía fue comprada en la década de 1990 por el Gobierno de las Islas Falkland y ahora es operada como una corporación pública creada por ley para el beneficio de los isleños y administrada por una junta directiva cuyos miembros son residentes en las islas, y en la actualidad soy la presidenta de la junta como miembro de la asamblea legislativa.

 

Los mercados globales han llevado a los granjeros, con la ayuda de subsidios gubernamentales, a adoptar una producción de lana más fina y los ingresos provenientes de la lana tienen un valor estimado de £5.4 millones. La construcción hace doce años de un matadero con certificación de la Unión Europea ha traído como resultado que los granjeros reciban ingresos adicionales con la producción de carne y en la actualidad se procesan 50 000 corderos y ovejas para su exportación cada temporada y son vendidos al mercado de la Unión Europea.

 

La exploración y los preparativos para la potencial explotación de hidrocarburos  han venido ocurriendo desde finales de la década de 1990 cuando se perforaron los primeros pozos costa afuera.  Las áreas de interés geológico para las compañías petroleras están a 160 kilómetros o más (100 millas) de la costa de las Falkland, al norte y este de las islas.

 

Señor presidente, tenemos legislación en la que se establecen los criterios para las compañías que postulan a licencias para trabajar aquí, que los obliga a operar con altos estándares internacionales. Las licencias las concede el Gobierno de las Islas Falkland a las compañías petroleras, NO el Gobierno británico, y todas las tarifas e ingresos futuros del desarrollo serán pagados al Gobierno de las Islas Falkland como se establece en nuestra Constitución. (Extracto de la Constitución: los isleños “pueden, para sus propios fines, disponer de forma libre de sus riquezas y recursos naturales sin perjuicio de ninguna obligación que provenga de la cooperación económica internacional, basado en el principio del beneficio mutuo y la ley internacional”).

 

 

Las afirmaciones de las autoridades argentinas de que la exploración de hidrocarburos en las aguas de las Falkland representa un acto “unilateral” a nombre del Gobierno británico son por lo tanto completamente falsas y engañosas. La realidad es que fue el Gobierno de Argentina el que decidió salirse de un acuerdo sobre exploración de hidrocarburos así es que ahora no es posible tener diálogo o compartir información.

 

Los únicos actos “unilaterales” pertinentes son las recientes amenazas de multas punitivas y cárcel por parte del Gobierno argentino en contra de los trabajadores y contratistas de las compañías petroleras internacionales. Cualquier intento de aplicar la legislación doméstica argentina a las islas iría en contra de la ley internacional y sería incompatible con los derechos de los isleños bajo la Carta de las Naciones Unidas a desarrollar nuestra economía en forma pacífica. Insto al comité a rechazar en forma firme este último intento por parte de las autoridades argentinas de sofocar la economía de una comunidad isleña pequeña.

 

Tenemos todas las intenciones de controlar en forma estricta las actividades costa afuera en nuestra zona económica exclusiva para resguardar el medioambiente y minimizar el impacto social en una población pequeña. Esto es lo opuesto a las declaraciones escandalosas de representantes del Gobierno argentino sobre la posibilidad de que las actividades de perforación puedan contaminar la costa de la Patagonia. Estamos completamente comprometidos a proteger los ricos recursos marinos y la vida silvestre en el Atlántico Sur y hemos implementado medidas para lograr esto.

 

Se calcula que los ingresos provenientes de nuestras industrias entregarían niveles altos de salud y educación para nuestra población diversa. Nuestros jóvenes reciben financiamiento completo por parte del Gobierno de las Falkland hasta su educación superior en el extranjero y a su regreso están tomando puestos claves en el Gobierno y el sector privado. Nuestra infraestructura también se ha expandido, aunque tenemos mucho que hacer para lograr nuestros objetivos.

 

En la actualidad  nuestras industrias aseguran la autonomía financiera en las Islas Falkland: no recibimos ayuda financiera del Reino Unido, y como he declarado anteriormente, hacemos nuestras propias leyes y; porque nuestros recursos naturales nos pertenecen, regulamos en forma directa las actividades industriales en nuestro territorio. Solamente dependemos del Reino Unido para la defensa y las relaciones exteriores. Si no hubiera una amenaza de Argentina que reclama nuestro país, y el gobierno de ese país reconociera nuestra existencia y respetara nuestro derecho a la libre determinación, no necesitaríamos a las tropas británicas en lo absoluto.

 

Los ingresos provenientes de la explotación de hidrocarburos conducirían a la seguridad financiera para los isleños por muchos años. Nuestras actuales industrias se beneficiarían y prosperarían con mayores inversiones que asegurarían ingresos sostenibles más allá de la duración de la producción de hidrocarburos. Escuchamos a nuestro electorado y los apoyamos, en particular a nuestros jóvenes, los que tienen un alto nivel de motivación y que además están listos para aprovechar las oportunidades y desafíos del futuro que harán de estas islas una parte verdadera de la economía global.

 

Señor presidente, he mencionada a nuestros jóvenes: desde 1833 personas de muchas partes del mundo han venido a nuestras costas y algunos argentinos sí se quedaron en Port Louis en esa época. En 1847, el ancestro de mi colega, José Llamosa llegó desde Uruguay, y otros marineros y granjeros se asentaron aquí de Escandinavia, Chile y Australia en esa primera época. Los rusos y  los filipinos, por nombrar solamente a dos nacionalidades que se han establecido en forma más reciente en las islas, han sido bienvenidos aquí. En nuestro censo del 2012 se registran residentes de 61 orígenes étnicos en las Falkland. Una mirada a la guía telefónica local con la lista de apellidos o el registro de matrimonios y nacimientos en el periódico “Penguin News” ilustran la diversidad de nuestra población.

 

Por lo tanto, señor Presidente, ¿cómo puede este país al que describo representar una colonia bajo un poder colonial? No somos una colonia y tenemos un estatus del que estamos satisfechos. El estatus de territorio británico de ultramar fue respaldado en forma unánime en un referendo vigilado en forma internacional llevado a cabo en marzo del 2013, en el que el 92% del electorado votó y un 99.8% eligió la opción de permanecer como territorio británico de ultramar. El referendo les dio a los isleños una plataforma formal para registrar su derecho a la libre determinación. No deseamos estar asociados políticamente con ningún otro país pero apoyamos las buenas relaciones con países vecinos y que tenemos con todos aparte de Argentina porque su gobierno continúa ignorando nuestro derecho a la libre determinación.

 

Señor presidente, las Islas Falkland han recorrido un largo camino y han avanzado de un estatus colonial desde los días de los primeros colonizadores a ser un territorio autónomo de ultramar del Reino Unido y sus habitantes se encuentran satisfechos con este estatus como lo respalda el referendo del 2013. Es el deber de este comité ayudar a los territorios no autónomos a alcanzar un estatus que sea satisfactorio para las personas de ese territorio y por lo tanto, es su deber reconocer los derechos de las personas de las Islas Falkland y no apoyar a aquellos que codician nuestro territorio.

 

Señor Presidente, lo invito, como lo hice en el reciente seminario en Managua y como lo han hecho mis colegas en otras sesiones del comité a  preparar una misión visitadora para que vaya a las Islas Falkland, para que vean por ustedes mismos lo que hemos logrado. Por favor, háganos el próximo territorio que visitan para que puedan cumplir con su labor.

Señor presidente, gracias por permitirme dirigirme a esta asamblea.

 

 

El honorable Phyl Rendell, MBE

Miembro de la Asamblea Legislativa de las Islas Falkland

25 de junio del 2015.